Ciudades seguras para salvar vidas en el sistema del tránsito

Las ciudades, con su concentración de habitantes y movimientos de personas y cargas, constituyen uno de los desafíos más relevantes para la seguridad vial. La mayoría de los peatones y ciclistas resultan heridos o fallecen en los ámbitos urbanos. La Ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, es un ejemplo de ello: el 41% de las víctimas fatales en 2024 fueron peatones y el 10% ciclistas. Los más vulnerables en el tránsito.

Hoy, existen soluciones para reducir el riesgo y la mortalidad en calles y avenidas. Las ciudades se pueden rediseñar para lograr un “Sistema Seguro” de tránsito que reduzca las lesiones y muertes al pensar las vías de circulación como un sistema que tenga proteja a los más vulnerables, sin desconocer al resto de los usuarios de la vía pública.   Un  buen diseño urbano y la reducción de las velocidades de circulación salvan vidas.

Algunas de las características de una ciudad segura:

Cuida a los peatones:

  • Ofrece veredas amplias y mantenidas e iluminadas.       
  • Los cruces de calles están señalizados en sus sendas peatonales.
  • Los espacios verdes se optimizan para incentivar el caminar.
  • Se peatonalizan zonas de alta circulación peatonal.

Cuida a los ciclistas:

  • Con la construcción y demarcación de una red de ciclovías y bicisendas seguras para alentar el uso de la bicicleta.
  • Controla el uso de casco y elementos reflectantes entre los ciclistas.

Fomenta el transporte público:

  • Se garantiza una red de transporte integrada y de calidad.
  • Con nodos de transporte para fácil conectividad entre colectivos, trenes, bicicletas etc.

Calma el tránsito con reducción de velocidades:

  • Reduce las velocidades de circulación (baja de 40 a 30 Km en calles y de 60 a 50 Km/h en avenidas). Esencial para salvar vidas.
  • Realiza cambios en infraestructura para forzar una reducción de velocidad (estrechamientos de calzadas, sendas sobreelevadas, entre otras).

Las ciudades más seguras, verdes y habitables, son posibles si se planifican en forma sistémica integral, de acuerdo a los usos y necesidades de cada lugar, con un diagnóstico inicial de situaciones conflictivas (mapas de calor y estadísticas) y con un seguimiento de resultados continuos para evaluar su resultado y actuar en consecuencia. Así se contribuye a una mejor calidad de vida y a la seguridad en el tránsito.

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